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Procesión

Venerable Hermandad de Nuestra Señora de la Soledad de San Agustín

Es otra de las cofradías nacidas al amparo del Convento de San Agustín, formando parte del Cabildo de Nicolás de Tolentino participando en el desfile de la madrugada del Viernes Santo desde el origen del mismo, si bien, hasta alcanzar su identidad propia, participa como Virgen Dolorosa.

Constituida como Hermandad en 1768, celebra en este año su primera Junta General, es el 3 de abril y en ella son aprobadas sus Constituciones fundacionales, confirmadas el 22 de agosto por el Provisor de la Diócesis D. Nicolás Crespo, acogiendo desde su inicio al gremio de herreros y cerrajeros.

Dos hermanos acuden con hachas a la misa mayor, celebrada para erigir al Stmo. Cristo de la Luz en su nueva Capilla, el 28 de abril de 1771, participando igualmente en la procesión que precede a esta bendición.

Son cuatro los cofrades que ocupan el puesto de banceros en 1782, voluntarios y con la obligación de efectuar un donativo por ejercer este derecho y pagando igualmente el sermón del Viernes Santo (en 1771 el hermano Eugenio Martínez entrega como donativo seis libras de cera y en 1797 es admitido como hermano Antonio Cuenca, con la condición de portar la Imagen mientras viva).

Soledad de San Agustín

Reformados sus estatutos en 1814, traslada circunstancialmente su sede junto con el resto de las que comparten el Convento de San Agustín, a la Parroquia de El Salvador, compartiendo capilla con la Hermandad de San Juan Apóstol, traslado que será definitivo tras la total desaparición del mencionado Convento, y tras una breve estancia en el Convento de San Francisco donde queda instalada tras la junta del 20 de julio de 1828 hasta 1835 en que pasa a ocupar su actual ubicación en El Salvador.

En este mismo año de 1814 se cambia el sistema de elección de banceros, pasando a ser escogidos por turno, con la obligación del pago de cinco reales cada uno.

Nueve son los hermanos que la componen en 1843, redactándose nuevas ordenanzas al encontrarse la hermandad totalmente desprovista de fondos.

El 8 de abril de 1855 nuevamente se alteran sus constituciones, autorizándolas la autoridad eclesiástica el 9 de mayo. Se encuentra la Cofradía en uno de sus momentos más difíciles, a punto de desaparecer, al no adaptarse a la legislación vigente por carecer de la Real Cédula, llegando incluso el 20 de julio del mencionado año, a acordar la Junta General el reparto de los fondos, quedando ropas y alhajas en poder de la camarera.

El 5 de abril de 1874 estrena la imagen nuevo manto de terciopelo con franja de oro, donados ambos por la hermana Victoria Ferranz.

Realiza su primer subasta de banzos el 30 de julio de 1876, con el fin de recaudar fondos con destino a unas nuevas andas. Se subastan cuatro banzos siendo los otros cuatro escogidos por orden de antigüedad.

La junta del 17 de abril de 1878 aprueba el color de su túnica, que perdura en la actualidad, siendo el color del capuz escogido en junta del 21 del mismo mes y año (queda establecida la uniformidad en túnica morada y capuz negro).

Cara y manos de la talla son restauradas en 1890 por el pintor Manuel Marín.

Para el acompañamiento procesional en 1892 se aprueba contratar una banda de música al cincuenta por ciento con la hermandad de San Juan Apóstol, siempre que su costo no exceda de quince pesetas.

No gusta a los hermanos la uniformidad acordada y en junta de 5 de abril de 1896 se presentan mociones para modificarla, manteniendo el color del capuz, pero cambiando la túnica a negro. No prosperan sin embargo estas mociones, pese a sucesivos intentos en años posteriores. Sí aprueba esta junta la adquisición de una corona de plata por importe de doscientas cincuenta pesetas (será adquirida un año después en ciento setenta y cinco pesetas).

"Hasta 1885 transcurre la vida de la Hermandad sin orden ni concierto, sin cumplirse los acuerdos ni Estatutos, lo que lleva casi a la nula existencia de los hermanos, comenzando una época de seriedad y resurgir en este último año, al hacerse cargo de la Hermandad Valentín Mingo como depositario y Felipe Cuesta como secretario", así lo afirma Victoriano Romero secretario de la Hermandad el 1 de marzo de 1898.

Son nuevamente reformadas sus constituciones el 1 de marzo de 1899 estableciendo el Artículo 1º del Título III que el número de hermanos será como máximo de ciento cincuenta, no admitiéndose más mientras no se produzcan vacantes. El número de hermanas es ilimitado (Artículo 7º, Título IV).

El 30 de noviembre de 1930 el lectoral secretario Sr. J. Crisóstomo Escribano aprueba nuevas Constituciones que habían sido conformadas por la junta del 30 de abril del mismo año.

Establecen estas nuevas Constituciones una cuota anual de tres pesetas, pero con una entrada progresiva de acuerdo con la edad:

Hasta los 40 años una cuota de diez pesetas; de 40 a 50 años de veinticinco pesetas; de 50 a 60 años de cuarenta pesetas, siendo esta última la edad tope para ingresar en la cofradía.

Llama la atención el Artículo 7º del Capítulo V: "La asistencia a la procesión será personal, únicamente será sustituido el hermano por uno de sus hijos".

Claro ejemplo del fervor existente en la Hermandad lo da la camarera de la misma, Herminia Prado, quien consiguió conservar en su poder el manto procesional y las coronas de la Santísima Virgen tras la destrucción de 1936.

Comienza la Hermandad su reorganización con la confección de nueva lista de hermanos, con un total de supervivientes de ciento treinta y dos, formándose inmediatamente una Junta Directiva con el fin de devolver a la Hermandad a su antiguo esplendor. La forman Ángel Fernando Hidalgo como Hermano Mayor, Niceto Collado Recuenco como Secretario y como Depositario Eusebio Palomo Navarro.

Con andas donadas por el hermano Juan Ruiz y una talla igualmente donada por el hermano Félix Saiz (conocido en Cuenca como el Gallo, a quien debe su nombre las escalerillas de acceso al Salvador, al estar su fabrica de Harinas en ese lugar), toma parte la cofradía en el desfile procesional de 1940.

No acaba sin embargo de complacer la talla donada, por lo que en 1941 se desfila con la encargada anteriormente al escultor Pío Mollar.

Pese a desfilar con antelación, la primera Junta General de esta nueva etapa, se celebra el 6 de abril de 1941 se muestra ya en ella la preocupación por la seriedad y rectitud del desfile procesional, acordándose entre otras cosas que la totalidad de sus componentes deben salir desde el interior de la iglesia con la cara cubierta, hasta el término de la procesión, prohibiendo separarse del desfile hasta que no se encuentre la Imagen de nuevo en el interior del templo. Esta seriedad la caracteriza durante su existencia, siendo constantemente resaltada la seriedad de su desfile, lo que (aun cuando no tuviera confirmación oficial por parte de la Junta de Cofradías) le ha hecho ser reconocida como hermandad modelo.

Durante los años 1943 y 1944 cede su talla para el desfile del Santo Entierro, al Cabildo de Caballeros del Santo Sepulcro, pero siendo portada por miembros de la Hermandad propietaria.

Bajo diseño de Emilio Sáiz Díaz y realizadas en la casa Mariano López de Madrid, estrena en 1944 nuevas andas, que serán portadas por veinte banceros, siendo las anteriores vendidas a la Hermandad del Cristo del Amparo (eran portadas por doce cofrades).

Federico Collault Valera, recibe en 1946 el encargo de una nueva talla, que desfilara por vez primera en 1947 siendo la realizada por Pío Mollar vendida al pueblo de Jábaga en 1948.

En este mismo año, la firma José Bonacho de Madrid, añade a las andas el palio, reformando las mismas que serán portadas por cuatro banceros más.

Dan, durante el desfile procesional, escolta al paso seis hermanos portando hachones, colocados tres a cada lado del mismo. Son sustituidos en este cometido desde 1956 por un cabo y cuatro números de la Guardia Civil, quedando la Imagen sin su escolta desde 1990.

El hermano Valeriano Ruiz en 1950 consigue recuperar un cetro que diez años antes, quedó involuntariamente olvidado en el interior del ataúd de un hermano fallecido.

La talla donada por Félix Ruiz en 1940, quedó expuesta al culto en el Convento de Monjas Concepcionistas de la Puerta Valencia, según acuerdo de la Junta General del 8 de abril de 1950, vendiéndose posteriormente al pueblo de Sotos.

La junta del 17 de abril de 1953 aprueba la reforma de sus constituciones, que serán posteriormente aprobadas por Junta General del 24 de octubre del mismo año y confirmadas el 30 de marzo de 1954 por la autoridad eclesiástica. Recogen en su Artículo 12, que a los entierros de los hermanos, acudirán los Hermanos Mayores con el cetro, el guión y 24 hermanos portando velas encendidas.

Soledad de San Agustín

Establecen en su Artículo 24 el sistema de cuotas de ingreso progresivas de acuerdo con la edad, pudiendo los mayores de 50 pesetas pero sin los derechos de bien económico al fallecimiento.

La cuota anual queda establecida en 12 pesetas, con multas de 5 pesetas para inasistencia a entierros y de 10 pesetas por no participar en la procesión.

En este año de 1953 se borda nueva el palio, en oro fino, con un costo de 20.000 pesetas.

En 1958 se borda un nuevo manto, obra de Dª Encarnación Román Checa, que obliga a efectuar nueva reforma de las andas que pasan a ser portadas por treinta banceros. Para hacer frente a su costo, se hace una campaña durante 1957 entre los hermanos con resultado de 36.622 pesetas de recaudación.

El manto anterior que pertenecía a la Cofradía desde principios de siglo, fue vendido en treinta mil quinientas pesetas a la recién creada hermandad de Nuestra Señora de la Soledad de Mota del Cuervo en el año 1960.

El 17 de abril de 1966 se acuerda porte el guión a perpetuidad el hermano Antonio Aguilar Galdrán, si bien y para evitar perjuicios económicos a la Cofradía, se saca a subasta año tras año, siendo varios hermanos los que de forma particular pujan en esta subasta y abonan a la Hermandad su importe para que el guión sea llevado a cara descubierta por el popular "Pataco" destacado ejemplo de la elegancia y perfecto porte en su cometido difícilmente imitable.

Por su colaboración y el realce que su presencia presta al desfile de la Cofradía se nombra en 1970 "Cofrade de Honor" a la Comandancia de la Guardia Civil de Cuenca.

Tras varios años estudiando diversos proyectos, en 1973 se inicia la reforma de la Capilla, construyendo nuevo retablo obra de los Hnos. Pérez del Moral, encargándose el enlosado a la firma Mármoles Redondo.

Faroles y capas son renovados en 1979, siendo las viejas regaladas a la Hermandad del Stmo. Cristo del Perdón, a la que igualmente se entrega un donativo en efectivo, de veinticinco mil pesetas, para colaborar con sus miembros en revitalizar esta cofradía que se encuentra en difícil situación económica.

Son numerosas en su historia moderna las ocasiones en que colabora económicamente con otras de las que componen nuestros desfiles y con distintas instituciones benéfico-religiosas, encontrándose su junta directiva autorizada para entregar donativos de hasta cien mil pesetas.

Se ultima la Capilla en 1984 con la reparación efectuada por la firma Santiago Lara Molina, de Socuéllamos, instalándose un artístico confesionario obra de José Fernández Serna.

La mencionada firma de Socuéllamos, es igualmente la encargada de poner cuerpo a la talla de la Stma. Virgen, que hasta esta agregación estaba únicamente compuesta por la cabeza y las manos.

Antigua talla de San Juan

El 6 de abril de 1986 aprueba la Junta General sus nuevas constituciones, siendo la misma junta la encargada de dar el visto bueno a la incorporación de un nuevo paso en el desfile de la Cofradía. Tras diversos contactos, se decide la representación de "El encuentro de Jesús y la Virgen camino del Calvario", recordando la IV Estación del Vía Crucis. Se realiza el encargo al escultor conquense Vicente Marín, siendo las andas obra de los Hnos. Pérez del Moral. Desfila por vez primera en la Semana Santa de 1987.

Con la incorporación de este nuevo paso, se da origen al anhelo de la Hermandad de conseguir para el mismo una ubicación definitiva de la que pueda incorporarse al desfile procesional, en lugar de hacerlo desde la iglesia de San Andrés. Ante el estado de avanzada ruina de la Capilla de Nuestra Señora de la Esperanza, se inician gestiones con la autoridad eclesiástica, para conseguir la cesión de la misa. Le es cedida por el Obispado el mencionado templo para su restauración y dedicación al culto religioso.

Tras el necesario estudio arquitectónico y una vez conseguida ayuda económica de la Junta de Comunidades de Castilla La Mancha, dado lo costoso del proyecto que debe ser financiado mediante pólizas de crédito suscritas por su junta directiva, se da comienzo al proyecto en 1989, de acuerdo con el proyecto de restauración del arquitecto D. Daniel León Irujo encargado igualmente de la dirección de la obra, auxiliado por el aparejador D. Mariano Borja García y siendo el constructor D. Rafael Bodoque González. El presupuesto inicial de la obra de catorce millones doscientas mil pesetas.

Concluida la misma se organiza Solemne Función Religiosa presidida por el Excmo. Sr. Obispo de la Diócesis D. José Guerra Campos, en cuyo acto celebrado el 1 de marzo de 1992 se bendice el templo, quedando en el mismo al culto mencionado paso de El Encuentro, la imagen titular de la Capilla "Ntra. Sra. de la Esperanza y la talla de San Antonio".

A través de mi capuz
Antonio Pérez Valero
Publicaciones de la Excma.
Diputación Provincial de Cuenca.
1997